Me resultaba extraño que el presidente Ortega no se pronunciara sobre la liberación de las 15 personas secuestradas por sus amigos de las FARC, entre ellas la excandidata presidencial Ingrid Betancourt. Hace apenas unas horas, un amigo me remitió unas declaraciones en las que el mandatario asegura ?compartir la alegría que estén en libertad los 15??
Interesantemente, Ortega no profundizó en la acción militar por parte del ejército colombiano en las que una vez más, hizo quedar en ridiculo a los narcotraficantes de las FARC y al mismo presidente nicaragüense quien ha reiterado su apoyo incondicional a ese grupo mientras descalifica al presidente Uribe como un monigote del ?imperio?.
Con la operación de rescate, muchos analistas aseguran que el futuro de las FARC es incierto y que sus días están contados. Eso probablemente sea cierto. Con esto, existe la posibilidad de que Nicaragua sea vea afectada por un flujo masivo de terroristas.
Los golpes que esa organización ha sufrido en el último año ha producido un desboronamiento y desconcierto en sus filas que respaldan lo asegurado por los entendidos.
La muerte de Raúl Reyes, alto directivo del grupo insurgente, agragado a la reciente desaparición de Pablo Antonio Marín Marín. aka Manuel Marulanda, jefe máximo de las FARC han degenerado en una serie de derrotas tanto moral, como política, militar y de relaciones públicas, para la narcoguerrilla colombiana.
Hace pocas semanas, Nelly Ávila aka Karina, comandante regional del Frente 47, declaraba a agentes de la inteligencia militar colombiana que ?no se puede confiar en nadie, porque cualquiera lo puede traicionar a uno?. Esa quizá fue la razón por la que esa mujer con muchos años de vida guerrillera, decidiera entregarse a las autoridades en vez de terminar sus días en el fondo de una desconocida fosa en lo profundo de la selva.
La efectividad y precisión con la que se llevó a cabo el operativo de rescate dejó boquiabiertos a todos, especialmente a los amigos de los secuestradores, de tal manera que hasta el día de hoy, pocos se han atrevido a emitir su opinión. Chávez, uno de los menos, ha tratado de lavar su cara, dándo expresiones de alegría, igual que lo ha hecho Daniel Ortega, su Procónsul.
Una repetición de golpes letales a la narcoguerrilla colombiana produciría sin duda alguna, una desbandada de sus integrantes, lo cuál los obligaría a buscar refugio en sus conocidos puntos de apoyo más cercanos: Venezuela, Bolivia y Nicaragua. El otorgamiento de status de refugiados otorgados por el gobierno de Ortega a tres mujeres capturadas en marzo pasado, sería motivador para que muchos narcoguerrilleros intenten llegar a nuestro país.
Con el panorama arriba descrito, Nicaragua podría convertirse una vez más en la Meca del terrorismo internacional, tal como lo describe un artículo reciente publicado hace dos semanas en la revista Stratfor?s, especializada en temas de Inteligencia.
El artículo en cuestión recuerda los miles de casos de asilo que fueron otorgados a reconocidos personajes del mundo del terrorismo cuando el FSLN ejercía el poder y por lo tanto el control sobre el Departamente de Migración y Extranjería. Muchos de esos incluso recibieron la ciudadanía nicaragüense de manera súbitamente sospechosa.
Como muestra, un pequeño botón. La semana pasada, LA PRENSA denunció que Alberto Gutiérrez un integrante de las FARC, arribó a Nicaragua y de manera casi inmediata obtuvo una cédula de identidad. Como es bien sabido, la posesión de éste documento permite gestionar pasaportes, tarjetas de Seguro Social, licencia de conducir, etc?etc, facilitando así que cualquier malviviente se convierta en nicaragüense. ¡Cómo si no fuera suficiente con los que ya tenemos en existencia!
La posible llegada de parte de los diez mil miembros de las FARC sería doblemente dañina para nuestra nación, pues además de significar un aumento en la población, estos vendrían a engrosar las filas del ejército de desempleados; sin preparación alguna que les permitan subsistir de manera decente, pues los únicos conocimientos que poseen únicamente los califica para vivir de la guerra. Especialistas en secuestros y asesinatos.

Congresista Diego Turbay y su familia
Si bien es cierto que algunos paises del continente han elegidos a gobiernos supuestamente de izquierda (ahora cualquiera se autodenomina revolucionario), Nicaragua todavía gira, en diversas maneras, alrrededor de Estados Unidos. Si el gobierno del presidente Ortega insiste en apoyar, encubrir y soliviantar a residuos de esa calaña, los nicaragüenses en general correríamos el riesgo de ser quienes paguemos los platos rotos.
Fuente: www-ni.laprensa.com.ni