Jun 28 2010
Detenida una mujer del entorno de ETA al visitar a un preso en Castellón
Acudir a visitar a un preso a una cárcel cuando mantienes cuentas pendientes con la Justicia se puede considerar un descuido o una osadía. En cualquier caso, un éxito más para las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Esto es lo que le ocurrió ayer a Miren Arantzazu Gangoiti Asolo, una persona cercana a la banda terroristas ETA a quien no le importó desplazarse a un centro penitenciario pese a sus antecedentes.
La joven fue a visitar a un etarra a la cárcel de Castellón, el centro más pequeño de la Comunitat. En la provincia se encuentran cerca de 25 presos de la banda terrorista contando también el centro de Albocàsser. En la cárcel de Picassent, el número de internos es muy similar. De hecho, Instituciones Penitenciarias siempre intenta mantener más o menos esa cifra.
Las visitas de familiares y amigos a los presos etarras se repiten todos los fines de semana. Incluso desde el País Vasco, grupos de apoyo a los terroristas organizan viajes a las diferentes prisiones. La mayoría de internos de ETA se encuentran recluidos en cárceles alejadas del País Vasco, medida en el marco de la lucha antiterrorista.
Pero Arantzazu se equivocó. No llegó a entrar ni siquiera en la prisión castellonense. Antes, la Guardia Civil la detuvo. Fuentes de la Benemérita no aclararon las circunstancias del arresto. Se desconoce, por tanto, si le solicitaron la documentación y fue entonces cuando comprobaron que tenía una causa pendiente o si, por el contrario, habían sido advertidos previamente de que la mujer iría ayer a visitar a uno de los internos.
Fuentes sindicales explicaron que lo habitual es conocer de antemano qué persona va a comunicar con un interno. Mientras con los presos comunes basta con informar con antelación del grado de parentesco o vinculación con el preso, en el caso de los terroristas es obligatorio que informen de su identidad. En cualquier caso, los funcionarios de prisiones sólo introducen el nombre de las visitas en una base de datos, pero no les alerta si mantienen causas pendientes.
El juzgado de Guernica reclama a Miren por un delito de desobediencia. La mayoría de estos delitos están relacionados con los disturbios ocasionados por la kale borroka. El Código Penal recoge penas de prisión que pueden llegar al año de cárcel.
Fuente: lasprovincias.es