Mar 09 2010
Detenido en Vitoria un joven de 21 años por un acto de ‘kale borroka’
Agentes de la Ertzaintza han detenido esta madrugada en Vitoria a Adrián Donnay, de 21 años, como presunto integrante del grupo de ‘kale borroka’ que atacó con un artefacto incendiario una estación del tranvía de Vitoria en septiembre de 2009, según ha informado el Departamento Vasco de Interior en un comunicado.
Su detención completa la desarticulación del grupo que causó el ataque, ya que los otros dos autores del mismo fueron arrestados con anterioridad; uno en el mismo momento del ataque, el pasado 28 de septiembre, y el otro en el marco de una operación del Cuerpo Nacional de Policía contra Segi.
El arresto de Donnay tuvo lugar en la casa de ‘okupas’ en la que residía, situada en la calle Cuchillería, en el centro de Vitoria. Tras su detención, los ‘ertzainas han procedido a registrar la casa, así como un almacén contiguo y un tercer inmueble, también en Vitoria. La operación ha sido coordinada por el Magistrado de la Audiencia Nacional, Eloy Velasco.
A la detención practicada esta noche se suma la identificación por parte de los investigadores de la policía autonómica vasca de otro participante en el ataque, Jagoba Apaolaza Castro, quien fue detenido el pasado 25 de noviembre en la operación contra SEGI y se encuentra encarcelado desde entonces.
El tercer participante en el ataque, Ekaitz Samaniego Uriel, fue detenido por la Ertzaintza minutos después del ataque a la estación de tranvía, situada en la calle Juntas Generales de la capital vitoriana. Samaniego portaba una mochila que contenía guantes de látex y una bolsa con fuerte olor a gasolina. Puesto a disposición judicial, el magistrado también ordenó su ingreso en prisión.
La explosión del artefacto incendiario causó graves desperfectos que afectaron tanto a la marquesina de la estación como a una máquina expendedora de billetes.
Agentes antiterroristas de la Policía vasca han accedido al interior del local tras derribar dos puertas y se encuentran en estos momentos en el interior del inmueble
Fuente: elmundo.es