Ago 30 2010
Al Qaeda obtiene ingresos a través del crimen organizado de Alicante
¿Responde a una mera casualidad que Mohamed Bensakhria, entonces mano derecha en Europa de Bin Laden, fuese detenido en la ciudad de Alicante en el año 2001? La respuesta para los servicios de Inteligencia españoles resulta inequívoca: «No». Desde aquel arresto, que hizo que la provincia abriese los ojos ante el peligro que representa el terrorismo islamista, se han producido en torno a una veintena de apresamientos fruto de nueve operaciones de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado en suelo alicantino.
Esa lista de sospechosos capturados, entre los que figuran personas que tuvieron relación con suicidas del 11-S en Estados Unidos, constituye el enlace directo, desde la provincia de Alicante, con el horror que acostumbra a sembrar la red de Al-Qaida. Sin embargo, detrás de este entramado en la primera línea de acción, aparecen las conexiones del crimen organizado con el integrismo islamista, tal y como comenzaron a advertir, hace ahora diez años, especialistas del Ministerio del Interior.
Informes confidenciales que han podido ser consultados por este diario revelan que el tráfico de drogas, el robo, la falsificación de tarjetas y el contrabando de coches de alta gama sirven para que grupos delictivos instalados en la provincia, afines a la ideología yihadista, provean de fondos a la red terrorista. Y, en especial, al Grupo Salafista para la Predicación y el Combate (GSPC).
Para la Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC), la detención, el pasado viernes, de otro presunto activista de Al-Qaida en Alicante, esta vez en Benitatxell, no supone ninguna sorpresa. «Sabemos que estamos en una zona caliente tanto en lo que se refiere al terrorismo islamista como al ejercido por ETA. Hay que reforzar las medidas de seguridad y las plantillas especializadas para combatir estos fenómenos terroristas», apuntaron ayer desde AUGC.
En la misma línea se manifestaron desde Independientes de la Guardia Civil (IGC), cuyos responsables hicieron hincapié, además, en que «la manera más fácil de generar riqueza para que Al-Qaida disponga de dinero es a través de la actividad delictiva y, más en concreto, del tráfico de drogas». Por ello, los servicios de Información han de estar «en actitud muy vigilante y actuar ante la mínima sospecha», recalcan fuentes de IGC.
Mohamed Bensakhria permaneció escondido en la ciudad de Alicante dos meses, tras conseguir escapar de una operación policial en Alemania, donde cayó el resto de la célula yihadista liderada por él. Un pinchazo telefónico en el que se escuchaba de fondo el himno de Alicante cuando el reloj del Ayuntamiento marcaba las horas llevó a la policía hasta él.
Supuestamente, Bensakhria mantuvo contactos con Mohamed Atta antes de que este se convirtiera en uno de los suicidas que secuestraron uno de los aviones que fueron estrellados contra las Torres Gemelas de Nueva York. Para pasar inadvertido en Alicante, el lugarteniente de Bin Laden malvivió como un indigente en una furgoneta en el centro tradicional, hasta que fue localizado.
Dos años más tarde, y también en Benitatxell, donde del pasado viernes fue apresado Faical Errai, un joven acusado de reclutar terroristas para el radicalismo islámico, fue capturado Sadrik Merizak. Entonces, fue considerado como otro hombre fuerte de Al-Qaida asentado en la provincia alicantina.
Al parecer, recibió formación en bases de Afganistán, el mismo tipo de instrucción que los kamikazes que actuaron en el atentado del 11-S de Nueva York. En Benitatxell llevaba una vida tranquila como obrero de la construcción, a la espera de convertirse en un mártir de la causa yihadista, según se desprende de las investigaciones que fueron coordinadas por el juez Garzón y que depararon otras cuatro detenciones en Madrid y Granada en los últimos años.
Fuente: lasprovincias.es