Mar 12 2010
El fiscal pide 2.700 años de cárcel por el atentado de la T-4
Novecientos años de cárcel para cada uno y prohibición de residir y aproximarse al lugar del delito durante 10 años. Es la pena que la Fiscalía de la Audiencia Nacional pide para cada uno de los tres miembros de ETA que atentaron contra la terminal T-4 del aeropuerto de Barajas (Madrid). También deberán indemnizar con medio millón de euros a las familias de Carlos Alonso Palate y Diego Armando Estacio, las dos víctimas mortales de la brutal explosión que provocaron aquel 30 de diciembre de 2006.
Igor Portu, Mattin Sarasola y Mikel San Sebastián prepararon el atentado siguiendo instrucciones de los cabecillas de ETA «Basurde» y «Txeroki», quienes les proporcionaron una furgoneta cargada «con una importante cantidad» de «explosivos como exógeno, ciclonita, RDX y algún tipo de nitrato». Como apunta en su escrito el fiscal jefe de la Audiencia, Javier Zaragoza, la banda terrorista buscaba «cometer un gran atentado, causar la muerte de un elevado número de personas» y demostrar así su «fortaleza y capacidad operativa». Los hechos ocurrieron en pleno proceso negociador con el Gobierno de Zapatero.
Los tres etarras tomaron todo tipo de precauciones. Viajaron a Madrid en tres vehículos diferentes: una moto que hacía de «lanzadera» a la furgoneta-bomba (ésta había sido robada en Francia tres días antes y su propietario, secuestrado hasta después de producirse la explosión) y un coche. Apenas utilizaron autopistas o autovías para evitar controles.