No es nuevo este tipo de análisis por parte del dirigente sandinista. Ya en junio y julio, cuando se produjeron importantes golpes de la Administración Uribe contra el entramado de las FARC, Ortega se ofreció para mediar en el conflicto provocando una crisis en las relaciones bilaterales Nicaragua-Colombia.
La mediación, solicitada entonces por las FARC, suponía dar una bocanada de aire fresco a la guerrilla terrorista. Ahora, el Presidente nicaragüense aduce que ha dado asilo a tres de sus miembros por cuestiones de ayuda humanitaria. Bajo esta excusa se esconde un deseo desestabilizador por parte de Managua.
Mucho se ha escrito sobre el modus operandi de Ortega en su vuelta al poder. Su regreso ha coincidido con la hegemonía de otros dirigentes de corte neopopulista como Chávez, Correa o Morales. Con todos ellos ha establecido una “entente cordiale”, compartiendo filias, fobias, vocabulario y discurso.
Entre sus grandes enemigos está el colombiano Uribe cuyos métodos para poner fin a la lacra del terrorismo en su país se basan en la utilización de todo el arsenal legal que ofrece el Estado de Derecho.
¿Qué busca el sandinista con esta estrategia pro-FARC? Es complicado saberlo, sobre todo si tenemos en cuenta que gobernantes como Chávez han reculado en su visión, otrora positiva y contemporizadora, del narcoterrorismo colombiano.
¿Busca protagonismo? Puede ser. Ortega, que ya fue lo suficientemente mediático en los ochenta, parecía ocupar ahora un lugar secundario en la política latinoamericana. Además, no olvidemos que tuvo que pasar una etapa en la oposición y que dentro de su propio partido se han producido escisiones y divisiones.
En este sentido, no duda en hacer guiños demagógicos siempre que se le brinda una oportunidad, como por ejemplo en el 29 aniversario de la revolución sandinista. Entonces, sin venir el tema a colación y solamente por la presencia de Chávez, arremetió contra el Monarca español.
¿Cómo reaccionará el gobierno de Colombia? Suponemos que condenará enérgicamente al nicaragüense. La Administración Uribe no debe de entrar en el tira y afloja de la declaración fácil, pues en ello Ortega es un maestro y contará con la ayuda de coros que repetirán todas y cada una de sus palabras hasta la saciedad.
La estrategia a seguir por Bogotá tiene que ser la misma que hasta ahora: inflexibilidad con el terrorismo. Obrando así, Uribe ha conseguido que sus compatriotas anhelen un tercer mandato suyo.
Al menos 20 guerrilleros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) murieron el pasado domingo durante un bombardeo de la Fuerza Aérea, según ha confirmado este miércoles el Gobierno colombiano.
El ataque, que se produjo en el suroeste del país, es el de mayor número de víctimas de las FARC desde el lanzado sobre Ecuador el pasado 1 de marzo, en el que murió el número dos de esa organización, Luis Edgar Devia, alias Raúl Reyes.
“Contundente golpe”
El asalto permitió a la policía incautarse de un gran arsenal de armas y explosivos a 300 kilómetros al suroeste de Bogotá, en las montañas de la provincia de Cauca, según ha explicado el Gobierno colombiano en un comunicado. Según el mismo, el ataque “representa un contundente golpe contra la estructura terrorista del Comando Conjunto de Occidente de las FARC, dedicada a cometer actividades delincuenciales y al cultivo y comercialización de marihuana en la zona”.
La acción de la Fuerza Aérea también se ha producido algo más de dos semanas después de que en un operativo del Ejército fueron liberados 15 secuestrados en poder de las FARC, entre ellos la ex candidata a la presidencia Ingrid Betancourt y tres contratistas estadounidenses.
Este miércoles, fuentes oficiales también han informado de que las autoridades colombianas hallaron y destruyeron cuatro laboratorios de refinado de cocaína de propiedad de las FARC en parajes selváticos del departamento sureño del Putumayo.
Dos jefes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), Rodrigo Granda, alias ‘el canciller’, y Jesús Santrich, afirmaron que la guerrilla no dejará las armas pese a las solicitudes de la comunidad internacional.
“No seremos nosotros. No y mil veces no quienes bajemos las armas de Marulanda (Manuel, alias de Pedro Antonio Marín o “Tirofijo”, líder y fundador de las FARC fallecido en marzo pasado), las armas del pueblo, que se han levantado por la emancipación”, señala una carta firmada por Granda y Santrich.
La misiva de los dos guerrilleros, dirigida a sus “hermanos de lucha”, fue reproducida por la Agencia Bolivariana de Prensa (ABP), de Venezuela, en su página de Internet. “Juramos que no seremos nosotros quienes arriemos sus espadas, sus lanzas, sus machetes, sus fusiles y sus banderas”, insisten los rebeldes. Continua leyendo »
El proceso sobre las relaciones entre la guerrilla de las FARC y los senadores Piedad Córdoba, Gloria Inés Ramírez y Wilson Borja ha dado esta madrugada (hora española) un paso más. La Corte Suprema de Colombia ha llamado a declarar al presidente del país, Álvaro Uribe y a varios altos cargos, incluyendo al ministro de Defensa, Juan Manuel Santos y al Jefe del Ejército, el general Freddy Padilla. El tribunal quiere saber hasta qué punto conocían las relaciones con la guerrilla y si lo senadores estaban autorizados para ello.
El proceso fue iniciado por la Fiscalía a finales del pasado mes de mayo, una vez la Interpol hubo certificado la autenticidad de los documentos encontrados en el ordenador de líder guerrillero Raúl Reyes, muerto en un ataque del Ejército el pasado 1 de marzo. Los documentos mostraban una relación fluida entre la senadora Piedad Córdoba y el secretariado de la guerrilla, así como su papel como mediadora entre las autoridades venezolanas y las FARC.
Entre los convocados se encuentran también el ex ministro de Interior y Justicia Carlos Holguín Sardi, el alto comisionado para la paz, Luis Carlos Restrepo y el general Mario Montoya. En el mismo proceso, serán interrogados los guerrilleros detenidos en los últimos meses. Entre ellos, Gerardo Antonio Aguilar, César y Alexander Farfán Gafas, los dirigentes guerrilleros capturados durante la liberación de la candidata presidencial Ingrid Betancourt y otros 14 secuestrados el pasado 1 de julio. También comparecerán Helí Mejía Mendoza, Martín sombra, Nelly Ávila Moreno, Karina y Pablo Montoya, Rojas.
El interés del alto tribunal por los guerrilleros reside en comprobar si la reconocen o si la vieron alguna vez durante su periodo de militancia. Asimismo, la Corte también ordenó una inspección completa de lo que fue la operación ‘Fenix’ en la que el Ejército colombiano atacó un campamento de las FARC en territorio ecuatoriano y acabó con la vida de una veintena de personas, entre ellos, el número dos de las FARC, ‘Raúl Reyes’.
El nuevo jefe máximo de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), Alfonso Cano, mostró en fechas recientes al resto del grupo su intención de negociar con el Gobierno colombiano un intercambio de rehenes y una opción para la paz en el país. Cano sustituyó a Manuel Marulanda, alias ‘Tirofijo’, el máximo dirigente y fundador de las FARC, tras su muerte en marzo.
En un comunicado escrito en junio y divulgado este martes por la cadena de televisión RCN, Cano mostraba la intención de las FARC de “alcanzar la paz democrática por las vías civilizadas del diálogo, tal como lo hemos hecho desde hace 44 años”.
La nota se realizó antes de la operación militar del Ejército colombiano en la que se rescató a la ex candidata presidencial Ingrid Betancourt junto a otras 14 personas. Al parecer, la guerrilla exigía antes del rescate que el Gobierno retirara sus Fuerzas Armadas de una zona montañosa de 780 kilómetros cuadrados, para que los delegados de las dos partes de reunieran a negociar un acuerdo de intercambio de rehenes.
La propia Betancourt ha pedido esta pasada noche a las autoridades colombianas a recapacitar y aceptar ayuda para lograr la liberación de los rehenes en manos de las FARC en la selva. “El problema de los secuestrados en Colombia necesita el trabajo de mucha gente. Creo que una sola persona no lo puede lograr”, dijo la ex cautiva de la guerrilla en alusión al presidente colombiano, Álvaro Uribe.
Más tarde, el Gobierno de Colombia se declaró dispuesto a un encuentro con la guerrilla para negociar un canje de rehenes por rebeldes presos o un acuerdo de paz, después de que Alfonso Cano aceptara el “contacto directo” con el Ejecutivo.
Me resultaba extraño que el presidente Ortega no se pronunciara sobre la liberación de las 15 personas secuestradas por sus amigos de las FARC, entre ellas la excandidata presidencial Ingrid Betancourt. Hace apenas unas horas, un amigo me remitió unas declaraciones en las que el mandatario asegura ?compartir la alegría que estén en libertad los 15??
Interesantemente, Ortega no profundizó en la acción militar por parte del ejército colombiano en las que una vez más, hizo quedar en ridiculo a los narcotraficantes de las FARC y al mismo presidente nicaragüense quien ha reiterado su apoyo incondicional a ese grupo mientras descalifica al presidente Uribe como un monigote del ?imperio?.
Con la operación de rescate, muchos analistas aseguran que el futuro de las FARC es incierto y que sus días están contados. Eso probablemente sea cierto. Con esto, existe la posibilidad de que Nicaragua sea vea afectada por un flujo masivo de terroristas.
Los golpes que esa organización ha sufrido en el último año ha producido un desboronamiento y desconcierto en sus filas que respaldan lo asegurado por los entendidos.
La muerte de Raúl Reyes, alto directivo del grupo insurgente, agragado a la reciente desaparición de Pablo Antonio Marín Marín. aka Manuel Marulanda, jefe máximo de las FARC han degenerado en una serie de derrotas tanto moral, como política, militar y de relaciones públicas, para la narcoguerrilla colombiana.
Hace pocas semanas, Nelly Ávila aka Karina, comandante regional del Frente 47, declaraba a agentes de la inteligencia militar colombiana que ?no se puede confiar en nadie, porque cualquiera lo puede traicionar a uno?. Esa quizá fue la razón por la que esa mujer con muchos años de vida guerrillera, decidiera entregarse a las autoridades en vez de terminar sus días en el fondo de una desconocida fosa en lo profundo de la selva.
La efectividad y precisión con la que se llevó a cabo el operativo de rescate dejó boquiabiertos a todos, especialmente a los amigos de los secuestradores, de tal manera que hasta el día de hoy, pocos se han atrevido a emitir su opinión. Chávez, uno de los menos, ha tratado de lavar su cara, dándo expresiones de alegría, igual que lo ha hecho Daniel Ortega, su Procónsul.
Una repetición de golpes letales a la narcoguerrilla colombiana produciría sin duda alguna, una desbandada de sus integrantes, lo cuál los obligaría a buscar refugio en sus conocidos puntos de apoyo más cercanos: Venezuela, Bolivia y Nicaragua. El otorgamiento de status de refugiados otorgados por el gobierno de Ortega a tres mujeres capturadas en marzo pasado, sería motivador para que muchos narcoguerrilleros intenten llegar a nuestro país.
Con el panorama arriba descrito, Nicaragua podría convertirse una vez más en la Meca del terrorismo internacional, tal como lo describe un artículo reciente publicado hace dos semanas en la revista Stratfor?s, especializada en temas de Inteligencia.
El artículo en cuestión recuerda los miles de casos de asilo que fueron otorgados a reconocidos personajes del mundo del terrorismo cuando el FSLN ejercía el poder y por lo tanto el control sobre el Departamente de Migración y Extranjería. Muchos de esos incluso recibieron la ciudadanía nicaragüense de manera súbitamente sospechosa.
Como muestra, un pequeño botón. La semana pasada, LA PRENSA denunció que Alberto Gutiérrez un integrante de las FARC, arribó a Nicaragua y de manera casi inmediata obtuvo una cédula de identidad. Como es bien sabido, la posesión de éste documento permite gestionar pasaportes, tarjetas de Seguro Social, licencia de conducir, etc?etc, facilitando así que cualquier malviviente se convierta en nicaragüense. ¡Cómo si no fuera suficiente con los que ya tenemos en existencia!
La posible llegada de parte de los diez mil miembros de las FARC sería doblemente dañina para nuestra nación, pues además de significar un aumento en la población, estos vendrían a engrosar las filas del ejército de desempleados; sin preparación alguna que les permitan subsistir de manera decente, pues los únicos conocimientos que poseen únicamente los califica para vivir de la guerra. Especialistas en secuestros y asesinatos.
Congresista Diego Turbay y su familia
Si bien es cierto que algunos paises del continente han elegidos a gobiernos supuestamente de izquierda (ahora cualquiera se autodenomina revolucionario), Nicaragua todavía gira, en diversas maneras, alrrededor de Estados Unidos. Si el gobierno del presidente Ortega insiste en apoyar, encubrir y soliviantar a residuos de esa calaña, los nicaragüenses en general correríamos el riesgo de ser quienes paguemos los platos rotos.
La ministra de Defensa, Carme Chacón, aseguró este sábado a su homólogo colombiano, Juan Manuel Santos, que el gobierno de Bogotá podrá contar siempre con el apoyo de España en su lucha contra el terrorismo.
La ministra también felicitó a Santos por la operación que permitió la liberación de Ingrid Betancourt y otras 14 personas secuestradas por la guerrilla de las FARC, según un comunicado ministerial. “La felicidad de nuestros hermanos colombianos es también hoy la felicidad de España y de todos los españoles”, según el comunicado.
Chacón aseguró al ministro, al que ha recibido en la sede de su ministerio, que podrá contar siempre con el apoyo de España en la lucha contra el terrorismo, “que es una causa común que, desgraciadamente, conocemos bien”. Santos respondió que el apoyo de España fue particularmente importante porque “ante la plaga del terrorismo no podemos bajar la guardia”.
Los 15 rehenes, incluida la franco-colombiana Ingrid Betancourt y tres ciudadanos sudamericanos, fueron rescatados el miércoles por soldados colombianos disfrazados de guerrilleros. “Nuestras Fuerzas Armadas han demostrado que están cada vez más capacitadas, más entrenadas y con mayor determinación de combatir el terrorismo”, dijo Santos a Chacón, según el comunicado del ministerio español.
Pantalón azul oscuro, botas de goma, chaleco sobre camiseta de algodón, sombrero con colores de camuflaje y un rostro plenamente satisfecho, donde los ojos se debatían a simple vista entre el cansancio de más de seis años de secuestro y la felicidad inmensa de ver cómo la libertad vuelve a estar en sus manos, en su vida y la de su familia. Fue así tal como se la vio de nuevo a través de la televisión, en la base militar de Catam, en Bogotá, adonde llegó tras ser liberada, junto a otras 14 personas, del cautiverio al que se vio sometida por las FARC.
Se trataba de la primera vez que se podía ver a todos ellos -excepto a los tres estadounidenses rescatados- tras la ‘operación Jaque’. Aunque nadie atraía tantas miradas como la ex candidata presidencial, que se muestra con una aparente entereza. Un aspecto físico saludable, nada que ver con aquellas imágenes que la retrataban casi como una moribunda. Su gesto cambia y sonríe mientras uno de los responsables de la operación ofrecía detalles de la acción. Minutos antes, Betancourt ya había ofrecido la primera imagen emotiva: el abrazo con su madre, que durante toda la comparecencia no cesaba de mirar a su hija, sin creerse realmente que estuviera, al fin, a su lado; o el gesto de amor hacia Juan Carlos Lecompte, el marido que nunca perdió la esperanza.
Mientras los militares y más liberados seguían interviniendo para expresar su agradecimiento a los responsables de la operación, Ingrid se mantenía en segundo plano buscando una discreción que nadie quería concederle, sólo para atender una llamada en móvil que le empaña la mirada cansada. Las cámaras no dudan en ofrecer este momento teóricamente íntimo y el mundo lo agradece compartiendo la misma emoción que vive la protagonista.
Entretanto, sus compañeros de secuestro pasaban ante el micrófono. Sorprende eso, la entereza, increíble teniendo en cuenta que algunos tenían diez años de ostracismo a sus espaldas. Pero con un horizonte que va más allá de la selva, palabras firmes, con las que presentarse y usar un nombre que hasta el día anterior ya no tenía sentido, una breve reseña y un mensaje de agradecimiento a las fuerzas de seguridad y al Gobierno, correspondido con un aplauso y sobre todo, con una nueva vida, una segunda oportunidad.
‘Creamos en el Ejército, que nos va a llevar a la paz’
Llegó el turno de Ingrid. El silencio se adueña de la base, a veces roto por algún despegue en el aeródromo. “Vamos a ver si me sale la voz porque estoy muy emocionada”. Pero la voz sale, clara y fuerte: “Acompáñenme primero a dar gracias a Dios, a la Virgen, mucho me imaginé este momento con mi mamita… no más llanto. A Dios primero; segundo, a todos ustedes que me acompañaron en mis oraciones, que pensaron en mí, que me tuvieron en sus oraciones, que de pronto tuvieron compasión de nosotros los secuestrados, que nos hicieron vivir en sus vidas a todos ustedes colombianos, que rechazaron el que la única solución fuera esperar…”.
El mensaje cambia de dirección y el turno de agradecimientos se ciñe al Ejército, a Colombia, a Uribe, incluso: “La operación fue perfecta. Les pido a los colombianos que creamos en este Ejército nuestro, porque nos va a llevar a la paz”. También agradeció “a los militares y policías” que la acompañaron estos años, “a William Pérez”, su “enfermero”, “a todos los comandantes del Ejército, a Juan Manuel [Santos, ministro de Defensa]…”. También “al presidente Uribe, que supo jugársela por nosotros”.
Ingrid también quiso describir cómo vivió el que, sin saberlo, sería su último día como secuestrada, desde el rezo del rosario a las cuatro de la mañana a lo que ella consideró como un momento humillante, uno más en estos años: el traslado en helicóptero esposados, como parte del ‘montaje’ del Ejército para burlar la vigilancia de los secuestradores. Una maniobra que en ese momento supuso, según reconoció, una nueva dosis de desazón que echaba por tierra su esperanza de que la presencia de los aparatos respondiera a una “comisión internacional que fuera a liberarnos”.
Pero el viaje no sería como los demás, según narró. “De pronto, algo sucedió. Vi tendido en el suelo y vendado al comandante que durante tanto tiempo estuvo a cargo de nosotros, que tan cruel, humillante y tan déspota fue, y sentí mucha lástima. De golpe, gritaron: ‘Somos el Ejército nacional. Ustedes están libres’“. “Empezamos a festejarlo, el helicóptero casi se cae… esto es un milagro que quiero compartir con ustedes, que este instante de felicidad no nos haga olvidar que es un milagro”. “Como si volviera del pasado, desde la prehistoria”, añadió.
La Presidencia, en manos de Dios
Ejemplo de la lucidez que mostró la francocolombiana fue su voluntad de seguir luchando, de seguir teniendo una razón para seguir adelante. Ya no por su vida, sino por la de todos los que, como ella, sufren aún desde el olvido forzoso impuesto por las FARC: “Vamos a seguir luchando por la libertad de los que quedaron cautivos”, dijo, añadiendo que en sus deseos está que el final feliz de su historia sea el mismo que tengan otros aunque, reitera, “por la vía de la negociación”.
Y si en su mente está ayudar desde dentro, desde el Gobierno, aún no lo sabe. Es pronto para pensar en una posible vuelta a la política, en un hipotético retorno a la primera línea para volver a aspirar a la Presidencia. Planes, tesis que en la hora de su ‘renacimiento’ quedan en segundo plano: “Y si sigo con la ilusión de servir a Colombia desde la Presidencia, sólo Dios lo sabe. En este momento sólo quiero sentirme un soldado más de Colombia, al servicio de la patria”.
Por su parte, los tres estadounidenses liberados en la operación, Thomas Howes, Keith Stansell y Marc Gonsalves, han llegado ya a EEUU.
El bombeo de petróleo por el oleoducto Caño Limsn-Coveñas, el segundo más importante de Colombia, quedó paralizado por dos ataques de la banda terrorista, que rompió la tubería y provocó derrame de crudo, según informó una fuente de la estatal Ecopetrol.
El primer ataque, atribuido por las autoridades militares a rebeldes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), fue cometido cerca del pueblo de Tibú, en el departamento de Norte de Santander, 480 kilómetros al noreste de Bogotá. El segundo ataque fue cometido cerca al municipio de Arauquita, en el departamento de Arauca.
El oleoducto, de 780 kilómetros de longitud, transporta unos 96.000 barriles al día que se producen en los campos de Caño Limón, ubicados en el departamento de Arauca, en la frontera con Venezuela y operados por la estadounidense Occidental Petroleum Corp, hasta el puerto de Coveñas, en el Mar Caribe.
El petróleo es el principal recurso de exportación de Colombia, por encima del carbón y del café.
Oleoductos, otro ‘frente’ de las FARC
Colombia afronta un conflicto interno de mas de cuatro dicadas, que deja miles de muertos al aqo, y en medio del que la guerrilla ejecuta ataques contra la infraestructura petrolera en protesta por lo que denomina excesiva injerencia de las multinacionales en el sector.
Los atentados contra el oleoducto, con una capacidad máxima para transportar 225.000 barriles diarios, han disminuido en los últimos años desde la cifra récord de 170 en el 2001, en parte por el aumento de la seguridad y la presencia del Ejército en la zona, en el marco de un plan del presidente Álvaro Uribe con el apoyo de Estados Unidos.
En el 2007 se registraron en Colombia 56 ataques contra oleoductos, mientras que a mayo de este año se reportaron 27, de acuerdo con estadísticas del Ministerio de Defensa.
Fuentes militares dijeron que se espera que las condiciones de seguridad en la zona de los ataques estén garantizadas para iniciar los trabajos de reparación de la tubería.
El ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, exhortó el miércoles en Bogotá a Colombia y Ecuador a cooperar conjuntamente en la lucha transfronteriza contra el terrorismo y el narcotráfico.
“Desearíamos poder convocar a los cancilleres de Colombia y Ecuador para que viniesen a España y pudiésemos ampliar lo que puede ser una cooperación transfronteriza en materia de mejorar la lucha contra el narcotráfico, el crimen organizado y la lucha contra el terrorismo”, dijo.
Moratinos indicó que de lo que se trata en definitiva es de “crear mecanismos de compromiso y de lucha compartida frente a estos retos y desafíos”.
El ministro español formuló la exhortación a los dos países en una conferencia de prensa con la que cerró una rápida visita a Colombia, en la que se entrevistó con el presidente anfitrión, Álvaro Uribe, y su par colombiano, Fernando Araújo.
Moratinos indicó que con el fin de acercar las posiciones de Ecuador y Colombia la secretaria de Estado de su país para Iberoamérica, Trinidad Jiménez, viajará proximamente a Ecuador.
Explicó que esa cooperación se enmarca dentro de la experiencia que en tal sentido ha tenido su país en Europa y que, dijo, “han dado buen resultado y queríamos precisamente ayudar a Ecuador y Colombia a buscar mecanismos de cooperación transfronteriza para garantizar la seguridad”.
“Todavía no estamos a un nivel operativo. Estamos en un nivel exploratorio de discusiones preparatorias. Hemos tenido una primera fase de discusión general sobre el concepto, y es el concepto primero el que tenemos que adoptar en esa cooperación transfronteriza”, agregó.
La propuesta del ministro español se produce en momentos en que Ecuador mantiene rotas las relaciones diplomáticas con Colombia, por un ataque del ejército colombiano a la guerrilla de las FARC en territorio ecuatoriano, el 1 de marzo pasado.