May 11 2009
El Papa condena los bombardeos israelíes y el terrorismo palestino
Nadie esperaba oír estos días salir de la boca de Benedicto XVI palabras como ‘terrorismo palestino’, ‘ataques kamikazes’, ‘incursiones militares’ o ‘bombardeos israelíes en Gaza’. Al fin y al cabo, este “no es un viaje político”, tal y como insisten desde hace semanas en el Vaticano a propósito del viaje a Tierra Santa que el viernes comenzó Joseph Ratzinger por Jordania y que mañana le llevará a Israel. Sin embargo, el Papa ha hecho hoy una clara alusión a los atentados suicidas palestinos y a las bombas israelíes que llenan de sangre Oriente Medio.
Fue durante la primera misa en un país árabe que Benedicto XVI celebra, y en la que saludó a las cerca de 40.000 personas congregadas en el estadio de Amán (30.000 según el Vaticano, 50.000 según los cálculos de las autoridades jordanas) en su propio idioma. “Al Salam Alaykum”, la Paz esté con ustedes, les dijo el Papa. Pero, sobre todo, el Pontífice animó a los cristianos, que en esta parte del mundo son minoría, a “perseverar en la fe, en la esperanza y en la caridad” y a tener coraje “para contrastar aquellos modos de pensar que justifican la matanza de vidas inocentes”.
Pero además Benedicto XVI también tuvo palabras de reconocimiento hacia las mujeres. Habló de su “dignidad”, “no siempre suficientemente comprendida”. Sus afirmaciones en ese sentido cobraron especial relevancia, dado que esta es una región en la que las mujeres están profundamente discriminadas. El Pontífice alabó asimismo “la misión de las mujeres en el plano de Dios”, glosando sobre todo el papel de “innumerables madres cristianas, monjas, maestras y enfermeras, y de todas aquellas mujeres que, de distinta manera han dedicado su vida a construir la paz y a promover el amor”.
Por la tarde, Benedicto XVI visitó el lugar de Jordania en el que algunos arqueólogos e historiadores consideran que Jesús fue bautizado por San Juan Bautista. El lunes por la mañana, a las 10.00 horas (las 9.00 en España) está previsto que aterriza en Tel Aviv, en Israel.
Fuente: elmundo.es